Agentes contaminantes en la vida diaria (I)

El agua que bebemos, los alimetos que tomamos y el aire que respiramos

Daniel Carné Agustí / Coportavoz de Verdes del Mediterráneo - La Ecología

En las actividades que llevamos a cabo en la vida cotidiana, estamos expuestos a numerosos agentes contaminantes. Los efectos que producen sobre la salud son muy variados, y su intensidad, depende de numerosos factores y de las interacciones entre los mismos: pautas alimenticias, actividades y  hábitos conductuales, entorno geográfio y climático, factores genéticos,  etc... Muchas veces, los efectos que produce cada uno de ellos de forma aislada sobre la salud, no se puede determinar de ninguna manera, o tan sólo en forma de modelos teóricos de  aproximación.  No obstante, la suma e interacción de los diferentes agentes contaminantes puede producir efectos agregados que conducen a un deterioro inespecífico de la salud.

 

Cada vez que repostamos combustible en una gasolinera, estamos expuestos a pequeñas dosis de  carburante, que sin lugar a dudas penetra en nuestro organismo através de la piel. Probablemente los elementos cancerígenos que penetran en nuestro organismo cuando realizamos esta actividad no son suficientemente signioficativos para desencadenar por ellos mismos un proceso tumoral, pero; ¿qué sucede si sumamos a éstos, otros elementos cancerígenos introducidos en otros procesos de la vida cotidiana, durante todos los dias del año, y durante años?.  En otras ocasiones, estamos expuestos a un  agente contaminante concreto  en una dosis suficientemente  elevada como para producir un efecto sobre la salud por el mismo: basta con  pasar por las cercanías de una torre de refrigeración de un hospital que se encuentre contaminada con la bacteria Legionella Pneumophilla, y aspirar las microgotas que esta torre lanza a la atmósfera para desarrollar una neumonía atípica si nuestro sistema inmunitario no está suficientemente sano. En este caso, un solo agente (la bacteria ), en  una única dosis determinada,  produce los efectos adversos sobre la salud.


En otras ocasiones, un denominado “agente contaminante”, lo és, cuando se encuentra en una concentración determinada o en un lugar en que no debería estar. Por ejemplo, el Cloro libre derivado del hipoclorito sódico (lejía), es un potente desinfectante del agua de bebida que evita la contaminación bacteriana del agua cuando se encuentra  entre 0,4 y 1 ppm. Cuando su valor es de 20 ppm, en cambio, se convierte en una agente contaminante pùesto que un agua con estas concentraciones de cloro produciría efectos negativos sobre la salud. 


Dicho esto, pasamos a mostrar una serie de agentes y procesos contaminantes a los que estamos expuestos en nuestro quehacer cotidiano, y que sirven a modo de ejemplo de cómo nuestro organismo, se halla expuesto a  diferentes agentes nocivos, generalmente sin ser conscientes de ello.
Muchas veces,  de forma interesada, se defiende la idea de  que si no se puede establecer científicamente una relación causa-efecto, entre  uno o varios contaminantes y  un determinado efecto sobre la salud, es que no existe tal relación. Esto, es una falacia   puesto que lo que se demuestra o establece no es que no existe tal relación sino, que no se ha podido demostrar con los métodos o técnicas utilizadas la existencia de tal relación, aunque existan muchos indicios de que ésta exista.

Agentes contaminantes del agua

El agua es el elemento más abundante sobre la superfície del planeta,  de nuestro organismo, y de todos los seres vivos.  Beber agua es fundamental para nuestra existencia, y lo hacemos varias veces todos los días de nuestra vida. El volumen  de agua que una persona necesita para vivir   a lo largo del año, supera los 1000 litros. Muchas veces, esta agua la tomamos acompañada de otras sustancias. La leche, los zumos, etc... son soluciones en las cuales el agua, constituye más del 80% de la composición.  También  utilizamos el agua en nuestra higiene diaria,  exponiendo nuestra piel a la misma, y a las sustancias que la pueden acompañar: cloro, jabones, etc...
Veamos que podemos encontrarnos  en el agua:

  1. Cloro: En forma de hipoclorito sódico, se utiliza para la desinfección del agua  de bebida. La dosis utilizada es de 0,4 a 1 ppm (miligramos / litro). A esta concentración, no presenta acción biocida contra bacterias pero inhibe su desarrollo y multiplicación.  En ocasiones, los niveles de cloro libre en la red de consumo humano, o en el agua de las piscinas, es muy superior a éstos valores. Esto puede producir irritación de ojos y de la piel. Si el nivel de derivados nitrogenados en el agua es elevado, puede reaccionar produciendo cloraminas cancerígenas. El consumo de 3 litros diarios de agua con cloraminas durante años, supone una dosis agregada peligrosa.

En Octubre de este año, el nivel de cloro libre en la red en un municipio importante de La Ribera Alta, superaba 4 veces el límite legal en numerosos puntos de la red; en otro municipio de la misma comarca, los valores eran 2 veces superior al máximo permitido.

  1. Otras sustancias utilizadas para la potabilización: floculantes, antioxidantes, biodispersantes, etc...
  1. Nitratos, nitritos: La actividad  de la ganadería intensiva, el abuso de abonos orgánicos de origen animal (purines, estiércol) e inorgánicos, conduce a la acumulación de  éstos elementos en el agua de consumo humano. Éstos elementos,  por lixiviación y filtración, se incorporan al ciclo del agua y  se hacen presentes en el agua que sale de nuestros grifos. En la actualidad, el número de Municipios de la Provincia de Valencia con problemas de Nitratos y Nitritos en el agua potable supera el centenar. Algunos de ellos,  están situados en las pares altas de nuestras cuencas hidrográficas por lo que la contaminación,  va  incrementándose a medida que descendemos hacia la costa. Hay un municipio de la comarca de Utiel-Requena, con restricciones de consumo de agua potable de la red para embarazadas por niveles de nitratos elevados.
  2. Microorganismos: Coliformes fecales, enterobacterias, Staphylococus aureus, Streptococos fecales, Legionella pneumophilla, etc... Son muchas las bacterias patógenas que se desarrollan en sistemas y redes de agua potable. Muchas instalaciones, principalmente de refrigeración-climatización,   poseen las condiciones necesarias para el crecimiento exponencial de microorganismos. Estas instalaciones, si no son adecuadamente mantenidas, pueden generar problemas epidémicos importantes. En otras ocasiones, el deterioro de canalizaciones o problemas de diseño, permiten pequeños flujos entre las redes de agua potable y otras residuales o de aguas no tratadas. En todo caso, cabe decir que la presencia de bacterias en el agua, en la naturaleza, es habitual y no constituye un problema. El problema aparece cuando en las redes creadas por el hombre, se dan las condiciones para su multiplicación.

Septiembre 2008: 28 casos de Legionelosis y 2 muertos en el brote denominado Alzira-Carcaixent.

  1. Metales pesados, detergentes, plaguicidas, etc... ( su presencia es altamente nociva, aunque afortunadamente poco habitual).

Agentes contaminantes del aire

El paisaje de los atardeceres en nuestras ciudades, se caracteriza en ocasiones por un cielo cobrizo, por un horizonte   brumoso que limita la visibilidad. El CO2 de los coches, se mezcla con vapor de agua, compuestos volátiles, partículas en suspensión y otros gases que generan una atmósfera densa y poco respirable.
En otras ocasiones, los contaminantes atmosféricos son invisibles, y sólo apreciamos su presencia por los efectos que producen. Este es el caso de los óxidos de azufre y de nitrógeno, que generan la lluvia ácida que daña a nuestros bosques.
En otras ocasiones, los agentes contaminantes los tenemos dentro de nuestras casas, configurando  una atmósfera imperceptiblemente dañina.
Son bien conocidos los agentes contaminantes generados por la combustión de hidrocarburos ( coches, fábricas, centrales térmicas) y  las consecuencias que producen  ( efecto invernadero, irritación de mucosas, etc...), los clorofluocarbonos y sus efectos  sobre la  de la capa de ozono, etc... Pero, ¿qué  atmósfera nos podemos encontrar en nuestras casas o en nuestro lugar de trabajo, donde transcurre la mayor parte de las horas de un día?. ¿Estamos exentos de agentes atmosféricos contaminantes en estos lugares?. ¿Tenemos unas condiciones ambientales óptimas?:

  1. El síndrome del edificio enfermo:

Se caracteriza por la aparición de una serie de síntomas inespecíficos que sufren   un número significativo de las  personas que utilizan o habitan el edificio.  Presentan cuadros típicos de alergias:  sinusitis, bronquitis alérgica, lacrimeo; o bien cambios en el estado de ánimo, dolores de cabeza, etc...
Son el resultado de una combinación de factores climáicos (humedad, temperatura, tipo e intensidad lumínica), químicos (porcentajes de CO2, O2, CO...),  y biológicos (presencia de polen, ácaros, mohos y hongos, etc...). Pueden dar lugar a atmósferas reversibles o irreversibles. Son típicos  de oficinas mal ventiladas, con sistemas de aire acondicionados con filtros sucios o con  flujos defectuosos; de oficinas con muchas personas y poco espacio; o bien,  casas viejas, con presencias de humedades importantes que constituyen un sustrato adecuado para el crecimiento de mohos, con presencia de elementos constructivos realizados con materiales peligrosos (amiantos, plomo, etc…).


La gran mayoría de los locales públicos están sometidos a programas de limpieza, desinfecció  desinsectación, aplicándose en su interior, productos insecticidas, detergentes, desinfectantes. Muchas de estas sustancias pueden tener un período de remanencia durante el cual, pueden provocar alergias. En  algunos casos, las moléculas de éstos se degradan formando otros compuestos que pueden reaccionar entre sí  y  dar lugar a otros más persistentes y peligrosos. Un ejemplo clásico es la interacción de la lejía con el  “salfumán” ( ácido clorhídrico), que genera gases irritantes muy peligrosos.
También están presentes en nuestras viviendas, pinturas, disolventes orgánicos    ( algunos de ellos derivados del petróleo), barnices, fungicidas protectores de las estructuras de madera, etc... Todos estos productos dan lugar a una amalgama de moléculas en muy pequeñas concentraciones generalmente, con una persistencia en el ambiente mayor de la que cabría esperar y que pueden interaccionar entre sí de forma impredecible. Todas estas moléculas, ajenas a nuestro organismo, pueden ser responsables de reacciones alérgicas múltiples.

  1. La polución atmosférica de las ciudades

Nos referimos al conjunto de material particulado, considerado inerte, pero que es componente sólido del smog. Estas partículas son vehículos de transporte para todo tipo de microorganismos que producen enfermedades respiratorias.. Son partículas tan pequeñas que quedan suspendidas en el aire sin precipitar al suelo, y constituyen parte importante de las nubes bajas o nieblas de polución que muchas veces se observan en nuestras ciudades. En su superfície se condensan microgotas de agua que son el medio vital para mohos, hongos y bacterias.
Generalmente el material particulado respirable es originado en procesos de combustión (bencina, petróleo, carbón, gas, ya sea por fuentes fijas o fuentes móviles), procesos químicos, procesos de conversión gas-partícula, levantamiento de polvo, abrasión mecánica y eólica, emisiones volcánicas y por partículas biológicas (polen y  esporas principalmente).
El tráfico de vehículos en zonas densamente pobladas, es el responsable de la generación de éstas nieblas. De hecho, el uso de la gasolina, el gasóleo de automoción y otros derivados del petróleo que se encuentran en cientos de productos ( disolventes, pinturas, etc...) constituyen uno de los conjuntos de agentes patógenos y contaminantes más importantes que existen.

 

  1. El tabaco:

( no es objeto de este artículo pero es imprescindible hacer una mención especial al mismo).
A pesar de la impopularidad de lo que voy a mencionar a continuación,   vamos a añadir unos pequeños comentario a favor del tabaco, puesto que en los cigarrillos se encuentran sustancias de gran utilidad para la humanidad:
Los nicotinoides  y sus derivados, son insecticidas fenomenales que se utilizan contra plagas urbanas, así que ya pueden  alegrarse los fumadores de recibir este efecto beneficioso, la desinsectación de las vías respiratorias está asegurada . Y qué podemos decir del alquitrán, fundamental en el desarrollo de las redes viarias que vertebran nuestros países. Señores fumadores, llevan pequeñas redes viarias correctamente pavimentadas comunicando los alveolos pulmonares.
Abandonando el tono irónico, no cabe hacer más menciones a la tremenda peligrosidad del tabaco, para los fumadores activos y pasivos debido a la combinación de sustancias cancerígenas y potencialmente peligrosas para el sistema cardiovascular (sobre todo debido a la gran cantidad de sustancias nocivas que le son agregadas al tabaco en su manufacturación).

 

Agentes contaminantes en la alimentación

 

  1. Agroquímicos

Los plaguicidas son sustancias omnipresentes en la agricultura y en la manipulación de alimentos. La familia de compuestos químicos que englobaría el concepto de  plaguicidas es inmensa, variando entre otros, el organismo sobre el que actúa  y su especificidad ( vegetales de hoja ancha o estrecha, mamíferos,  insectos, molusquicidas, fungicidas, etc...), el punto de acción en la ruta metabólica que interfiere (molécula diana), dosis requeridas, modo de aplicación, etc...  Su utilización se rige  por criterios de rendimiento económico  fundamentalmente ( maximizar productividad al mínimo coste), sin valorar adecuadamente su coste ambiental e impacto sobre la salud.
Muchos de ellos se utilizan desde hace años, de forma masiva en el manejo de explotaciones de cultivo intensivo.
Sobre las frutas y   verduras recolectadas en el campo, se realizan tratamientos en numerosas ocasiones, con diferentes fines:  para  evitar pudriciones ( tratamientos fúngicos), proteger del ataque de los insectos, disminuir la carga microbiológica de la superfície de los vegetales y frutos, etc...


La mayoría de insecticidas, herbicidas y fungicidas, presentan sustancias activas perjudiciales para la salud en mayor o menor grado. Su toxicidad y  nocividad se establece en base a la DL50 ( dosis letal  50), tiempo de vida del compuesto activo,  moléculas resultantes del proceso de descomposición, efectos sinérgicos y antagónicos con otras moléculas, su estabilidad química,  efectos sobre la flora y fauna,  formulado, modo de aplicación, etc... Muchas veces, la nocividad de un producto  no se debe al compuesto activo biocida sino al vehículo o disolvente en  que se encuentra formulado. Así, muchas de estas moléculas van acompañadas de disolventes orgánicos, derivados del petróleo, etc... Estos acompañantes, favorecen la penetración através de tejidos orgánicos hidrófobos, facilitando la entrada de sustancias tóxicas ( ojo con las cremas cosméticas). En otros casas, son un peligro en sí mismos ( naftas y otros derivados del petróleo). Los hay neurotóxicos, bloqueadores del sistema de bombas potasio de las membranas celulares, bloqueadores de los sistemas de absorción de nutrientes desde el intestino, mutagénicos, etc...


Muchas moléculas se han prohibido a lo largo de los años a medida que se ha demostrado su peligrosidad para el hombre, los animales y las plantas . Muchas veces, se ha sospechado de ellos durante muchos años antes de ser prohibidos, pero la imposibilidad de demostrar una relación concluyente causa-efecto entre éstos, y los problemas que causaban, han relentizado el proceso de  exclusión ( ejemplo, el insecticida DDT, prohibido desde hace 20 años  pero cuestionado durante décadas). Esto es absolutamente intolerable puesto que,  la salud humana  y el respeto al medio ambiente, deben prevalecer frente a cualquier consideración, y por lo tanto, las políticas de prevención deberían haberse impuesto ante cualquier duda respecto a la nocividad de un compuesto.

Valgan estos comentarios también , para el análisis de los aditivos alimentarios.

 

  1. Aditivos y otros productos utilizados en procesado y conservación de alimento

Materiales de embalaje: antimonio, estaño, plomo, ácido perfluorooctanoico (PFOA), semicarbacida, benzofenona, isopropiltioxantona (ITX), bisfenol A.

Materiales de cocina y procesamiento: cobre, lubricantes, agentes de limpieza y desinfección.
Aditivos: Son sustancias o compuestos químicos naturales o de síntesis que forman parte de alimentos comercializados  que no aportando intencionadamente ningún tipo de valor nutritivo al producto ( no se utilizan para mejorar el valor nutritivo), se utilizan porque mejoran las propiedades organolépticas ( potenciadores del sabor), la estructura del alimento,  su estabilidad  en el transporte y almacenamiento, el tiempo de vida útil, etc... Muchos de ellos son naturales, inocuos e incluso beneficiosos para la salud. Otros, en cambio, son de dudosa inocuidad, o directamente peligrosos para la salud.  Aunque están en dosis muy pequeñas, el consumo continuado de  cientos de productos con presencia de este grupo de aditivos nocivos, puede producir un efecto de agregación peligroso y acumular en nuestro organismo, niveles tóxicos de ciertos compuestos.
Mencionamos a continuación dos ejemplos “estrella”:

  1. E 251 Nitrato de sodio:  Presente en embutidos, puede dar lugar a compuestos derivados carcinogénicos.
  2. E 252  Nitrato de potasio: lo mismo que el anterior.

A estas dos estrellas del mercado, las encontramos en el jamón serrano empaquetado, el paté en conserva , etc...  Por cierto, el Nitrato potásico es un buen abono químico.

  1. Alteración de alimentos causada en el proceso de preparación ( Podemos generar agentes químicos peligrosos para la salud en   nuestro hogar)

En la manipulación y preparación de los alimentos acontecen una serie de reacciones químicas que pueden dar lugar a la pérdida del valor nutritivo de los mismos: pérdida de vitaminas, hierro, etc... En ocasiones, sustancias de alto valor nutricional se descomponen dando lugar a otras moléculas con menor valor o incluso sin valor nutricional. En el peor de los casos, estas transformaciones dan lugar a moléculas dañinas para el organismo. Por ejemplo, la grasa de un filete de carne, cuando se carboniza como resultado de un exceso en el tiempo de fritura, puede dar lugar a dioxinas cancerígenas. Los aceites y la mantequilla, sobretodo los de baja calidad (elevado grado de monoinsaturación), pueden sufrir procesos de enrarecimientos como consecuencia de su reutilización y dar lugar a sustancias tóxicas para el organismo. Como hemos visto, estas sustancias dañinas mencionadas, no estaban en la materia prima y los hemos incorporado en el proceso de cocinado


Daniel Carné Agustí
Ingeniero Agrónomo.
Verdes del Mediterráneo - La Ecología - Asamblea de Llíria


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