Inmaculada Gálvez y Los Verdes

 

Ayer me regalaron el último número de la revista que edita el Teléfono de la Esperanza, era un número íntegramente dedicado a los ecologistas que representan para muchos ante este momento de crisis ecológica y económica que atravesamos una razón solida para creer en el futuro. Casualmente el mismo día tuve que ser testigo del suicidio de una mujer joven en la vía pública. Cuando dispongamos de las estadísticas de suicidio me temo que se podrá apreciar un incremento de las muertes por este capítulo y es que la situación económica lleva aparejada la desesperación para muchos que ni siquiera tienen un oído amigo como el que el teléfono de la esperanza ofrece desinteresadamente.

Y en esa escucha atenta cuando se puede hay que brindar aunque sea a cuentagotas motivos para la esperanza, para mí Inmaculada Gálvez, a la que no conozco personalmente es un símbolo que me ayuda a mantener mis posiciones en minoría con la suficiente contundencia. Ha sido diputada autonómica de los verdes andaluces y luego ha seguido su carrera política desde Ciudadanos combinado siempre con el ejercicio de la abogacía.

Fue la primera que puso el dedo en la llaga purulenta de la corrupción política en Marbella, una lacra que ha afectado por igual a todos los grandes partidos políticos.  Durante la campaña de las europeas conocí que había sido detenida por la policía local de Marbella habiéndose convertido una vez más en líder social, esta vez contra la contaminación acústica. 

La policía le aplicó en mi opinión  un rigor draconiano y en lugar de exigir a la “ruidosa” constructora que cesara, la emprendieron contra… la víctima.

Ahora he conocido por la propia Inmaculada el resultado provisional de su triste aventura: “No sólo he sido detenida y humillada, sino que me han condenado a seis meses de prisión, multa de un mes a razón de diez euros diario, inhabilitación para cargo público y sufragio y costas.” Coincido con Inmaculada que la sentencia dictada “es una vergüenza para el Estado de Derecho pues no atiende para nada al estado de necesidad que concurría para solicitar la paralización de una obra.

Una vergüenza pero en este país no hay sociedad civil y mucho menos cultura ecologista.”  Inmaculada tiene muchas razones para estar enfadada pero su postura valiente es el mejor antídoto contra la desesperanza, sigue habiendo mucha necesidad de luchar y hacen falta mujeres y hombres como ella, que sean capaces de afrontar los retos que tenemos encima de la mesa.

Entiendo que los Verdes tenemos que seguir brindando esperanza. Si nos esforzamos juntos hay futuro para todos. Gracias Inmaculada, tu inestimable ejemplo contribuye a sembrar y asentar la cultura ecologista, sin duda eres parte señera de esa sociedad civil con la que me atrevo a soñar para España.

 

Kristien Lesage

Coportavoz de Verdes del Mediterráneo / La Ecología

 

 

 

 

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